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1/12/09 Post By: Ramón Pastrano, WebMaster

El esperma de la mosca de la fruta hace que las hembras se dediquen a las tareas domésticas después del sexo

Así, como suena. Ver para creer. Resulta que el esperma de los machos de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) incluye un elemento químico que posee la curiosa propiedad de hacer que las hembras que han tenido sexo con ellos renuncien a la habitual siesta de la tarde y se dediquen febrilmente a las tareas del hogar: en concreto a buscar alimentos y cobijo para la descendencia. El sorprendente descubrimiento fue realizado por el profesor Elwyn Isaac, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Leeds mientras buscaba una explicación para las enormes diferencias que existen entre los patrones de sueño de las moscas de la fruta «solteras» y las «casadas». Es muy corriente ver estas diminutas moscas revoloteando alrededor de frutas y hortalizas. Ambos sexos, tanto machos como hembras, suelen ser muy activos al amanecer y al atardecer, pero duermen profundamente durante la noche. Y tampoco renuncian a echarse una siestecita por las tardes, para reponer energías y evitar, de paso, una exposición demasiado prolongada a los rayos solares. «Sin embargo -afirma Elwyn Isaac- notamos que después del emparejamiento, y aunque las hembras siguen durmiendo normalmente durante la noche, renuncian a su habitual siesta y en su lugar se dedican a buscar más alimento y a localizar los mejores lugares para poner sus huevos. Esta conducta dura por lo menos ocho días, y nuestras investigaciones indican que no se comportan así por elección propia. Las hembras que se acoplan con machos cuyo esperma no produce una molécula sexual muy concreta siguen durmiendo su siesta. .
FUENTE: ABC.ES

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